SteelMaster resiste tornado en Oklahoma

Cuando James Cobb, veterano de Vietnam, se acogió en su hogar de McCloud, Oklahoma, con sus tres gatos y sus dos loros el 19 de mayo, no tenía idea de que se vendría un tornado categoría F4. La tormenta produjo vientos de entre 208 mph y 260 mph, que dejó «daños devastadores».

A pesar de los fuertes vientos, James no temía. No hay mucho que lo asuste en estos días. Mientras servía a nuestro país en Vietnam, era miembro de uno de los equipos de rastreadores de combate de élite que trabajó junto a labradores altamente entrenados para localizar soldados perdidos y recuperar a los heridos y caídos.

Cuando James se dio cuenta de que sobrevivió tras la tormenta, tomó algunas fotos de su edificación SteelMaster apenas dañada y las envió a la oficina central de SteelMaster en Virginia Beach, Virginia, por correo electrónico.

Su correo electrónico simplemente decía «Azotado por un tornado categoría F4, una buena edificación».

SteelMaster supo enseguida que había más sobre esta historia.

James tiene motivos para sorprenderse con la fortaleza de su estructura SteelMaster. SteelMaster garantiza que, cuando se construyen según las especificaciones, sus estructuras pueden resistir vientos huracanados de hasta 80 mph. Pero una y otra vez, la empresa recibe fotos de clientes que no pueden creer que sus edificios hayan resistió mucho más.

SteelMaster aprecia este tipo de llamadas de quienes en lugar de contar sus pérdidas, se toman el trabajo de contactarnos para expresar cuán agradecidos están con la compra de sus estructuras.

Cuando lo entrevistamos para esta historia, James compartió su gratitud por tener una estructura que aún está en pie y relativamente intacta, incluso después de un huracán F4.

«Mi SteelMaster es una edificación de calidad, eso es seguro», manifiesta. «Mi casa tiene habitaciones faltantes y fue inundada por los orificios. Gracias a Dios, mi estructura SteelMaster aún está allí, porque tengo la mayor parte de mis cosas guardadas en ella hasta que la construcción de mi casa haya finalizado. Me siento más seguro de guardar mis cosas importantes allí pues se que permanecerán seguras y secas».

A medida que los sonidos del tornado, similares a los de trenes de mercancías, se acercaban más, reunió a sus gatos y aves pensando: «Si ustedes se van, me voy con ustedes». «Mi loro simplemente voló por el aire», cuenta.

Prestar servicio en Vietnam y vivir en Tornado Alley podrían haberle quitado mucho a James, pero la compasión por los animales y los humanos no forma parte de esa lista.

Con frecuencia, se ofrece como voluntario y comparte su tiempo y brinda ayuda a los veteranos que sufren de trastornos del estrés postraumático.

Otra cosa que le gusta hacer es compartir sus historias de cómo el espíritu humano puede triunfar a pesar de las adversidades. Si consigue hablar con James, sería común para él jactarse de la edificación SteelMaster que posee y el hecho de que se diferencia con orgullo de su propiedad. Seguramente, no es el único propietario de SteelMaster que lo hace.

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